Juan Ignacio Gutiérrez
El día de mi bautizo.

y Dios persona a don Juan

al pie de la sepultura.

Don Juan Tenorio

Salvo yo mismo, todos los que aparecen en la foto han muerto ya, y hoy, Día de los difuntos, es el día que dedica la Iglesia Católica a su recuerdo.

Yo soy católico. Voy los domingos a misa con mi hijo, que también es católico, porque su madre y yo decidimos que fuera católico, como nosotros.

Mi hermana y mis sobrinos, también son católicos y también van a misa.

Ella y yo íbamos a la misa de 12 del domingo en la preciosa iglesia de nuestro pueblo. Seguro que recuerda esas cosas mejor que yo, que soy más despistado, pero creo que nosotros íbamos solos a misa de 12 el domingo y mi madre iba a la del sábado por la tarde (“que también valía”), o es que se sentaba en otra parte. Probablemente por eso no está en mis recuerdos de bancos de primera fila y olor a jabón de la Toja, flores e incienso.

Mi padre también era católico, pero no recuerdo que fuera nunca a misa. Era íntimo amigo del cura, pero por la iglesia solo pasaba los días de entierro.

La mayoría de familias que conozco son así.

Sí, cada vez tengo más amigos y conocidos que se han casado en el juzgado, el ayuntamiento, un castillo o la terraza de algún restaurante e incluso conozco gente que se declara abiertamente atea. Pero, incluso algunos de esos terminan bautizando a sus hijos o dejándoles que hagan la primera comunión “por la presión de la familia” o “para no estigmatizarlos porque los demás niños la hacen”.

En mi parroquia, por ejemplo, es difícil encontrar sitio -si no llegas unos minutos antes- en la misa de 11:30 de los domingos, cuanto está cerca algún evento relacionado con las catequesis o las comuniones.

Sí, España es un país católico. Uno de los grandes países católicos del mundo y uno de los dos responsables (junto a Portugal) de que la religión católica sea una de las más importantes en todo el orbe. 

El fin de las persecuciones tras el Edicto de Milán a principios del siglo IV, no convierte al cristianismo en una religión universal. Los grandes hacedores de la expansión del cristianismo, son España y Portugal. Primero, del cristianismo sin apellidos, y después, del catolicismo.

A día de hoy, tenemos un papa argentino y países como Méjico (la Nueva España) o Filipinas, debido a la herencia española, superan los 100.000.000 de católicos; podríamos decir lo mismo de Brasil y su herencia portuguesa.

Estos son hechos fácilmente contrastables; no son la opinión de un fanático fundamentalista que reza el rosario por las tardes y quema herejes. Hasta en la wikipedia podemos comprobar que así es.

El barometro del CIS, pese a ser una poderosa herramienta de ingeniería social -y, sin duda, con ese objetivo- pregunta sobre las preferencias de los españoles en materia religiosa. 

Aunque hace una distinción entre practicantes y no practicantes, la encuesta arroja el dato de que el 59,2% de los españoles se declaran católicos, el 2,7% creyentes de otras religiones, el 13,6% ateos, el 11,8% agnósticos, el 10,6% no creyentes o indiferentes y el 2% no ha respondido a la pregunta. Es decir: no es que los católicos representemos, aún hoy, la minoría religiosa más numerosa, es que la mayoría de los españoles somos católicos.

Es más, entendiendo que los agnósticos de esa encuesta no profesan ninguna religión, de los que se declaran creyentes, el 95,6% serían católicos.

La primera vez que asistí a la fiesta de Halloween fue el año que viví en EEUU. El Halloween de 1986 lo pasé en Nueva York y estuve en Times Square. Viví aquello como una fiesta de disfraces.

De hecho, en mi ignorancia, cuando me preguntó un amigo neoyorquino que qué me parecía lo que estaba viendo levantando el pulgar, le respondí con esta pregunta:

  • Fine. Is like a carnival.

Y él, supongo que para no complicarse mucho, me respondió:

  • It’s about death, but, yes. Is our carnival. More or less.

Yo nunca he celebrado esa fiesta. No está en mi tradición. En mi opinión es algo que se comenzó a introducir en las escuelas dentro del monumental experimento de ingeniería social que asola europa desde hace décadas.

No sé si nuestra celebración de Todos los Santos del 1 de noviembre y la de los difuntos del 2 son una ancestral fiesta pagana cristianizada, como se sostiene desde el paganismo rampante, pero es la mía.

He crecido yendo a misa de 12 el día de Todos los Santos, viendo el Tenorio con mi madre en Estudio 1 y visitando los cementerios el día 2 para honrar y recordar a mis antepasados.

No sé lo que nos deparará el futuro, pero, para mi, y, como veis, para la mayoría de los españoles todavía, hoy es día de recordar a nuestros seres queridos, a los que ya no están.

Y yo me acuerdo hoy, sobre todo, de mis padres. De Poli y de Encarna que, seguro, descansan en paz.

Os dejo algunos enlaces sobre las religiones en España y en el mundo.


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