Juan Ignacio Gutiérrez

Crónicas cayetanas

Mis padres también me llamaban Juan. De mi padre, no recuerdo que se dirigiera a mi nunca como Juan Ignacio; mi madre solo lo hacía si estaba muy enfadada conmigo y me llamaba para echarme una bronca. Supongo que para ella, como para mi, un “Juan” podía ser también un niño, pero un “Juan Ignacio”, no. Un “Juan Ignacio” tenía que ser más responsable. A un “Juan Ignacio” se le podrían exigir ya ciertos compromisos, cierta seriedad.

El cadáver de José Calvo Sotelo

Hoy también es 13 de julio

“Los crímenes de Estado son aquellos delitos cometidos por los agentes estatales, o por particulares (como los grupos paramilitares) que actúan en complicidad o por tolerancia (omisión) del Estado. Algunos de estos crímenes son el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la desaparición forzada, el desplazamiento forzado, la deportación o las persecuciones contra cualquier población civil por motivos sociales, políticos, económicos, raciales, religiosos o culturales.”

El tatuaje de Homer Simpson

Los que más me llaman la atención son los que reproducen alguna frase. Superados los del “amor de madre” que llevaban los legionarios y expresidiarios en mi adelescencia, han proliferado versos, reflexiones, aforismos, pensamientos,… en diversos colores, entre los que predomina el azul. Debe ser una cuestión técnica que se escapa a mi conocimiento sobre pigmentos.

El ABC de la libertad de expresión

ABC es el tradicional medio monárquico español, y eso ha sido durante su más de un siglo de historia, que no ha sido fácil. Como a La Vanguardia, le toco atravesar el convulso periodo de la segunda república, de tan infausto recuerdo para la libertad de prensa. Al tratarse de una publicación decidida a la defensa de la monarquía, podríamos decir que ABC fue el medio que más sufrió la censura de los republicanos.

Con todos mis respetos: yo soy español

Soy un español de Andalucía; o un andaluz, que para mi es lo mismo. También soy europeo, y sevillano, y serrano, y madrileño, y he decidido que sí: que hoy toca sacar la bandera. Pero no para darle en la cabeza a nadie con ella, sino para exhibirla, para mostrar mi orgullo de tener una patria tan antigua y generosa y para que quienes compartan este sentimiento lo sepan.