Juan Ignacio Gutiérrez

Los dos diarios, de tirada nacional, más longevos del país que, aún hoy, se llama España, son La Vanguardia y el ABC.

El catalán, editado en Barcelona, es propiedad de la familia Godó desde su fundación en el lejano 1 de febrero de 1881. Su primer frontispicio aclara que se trataba de un «diario político y de avisos y noticias». Una sensata, correcta y sincera declaración de intenciones que ayudaría a entender a un posible comprador que es lo que encontraría en sus páginas.

El diario es fundado por los hermanos Carlos y Bartolomé Godó, y nace como órgano de difusión de una rama del Partido Liberal: el Partido Constitucional. La publicación podría haber abandonado la tutela oficial del Partido Liberal siete años después, al asumir la dirección el andaluz Modesto Sánchez Ortiz, recomendado a Carlos Godó por Sagasta, Presidente entonces del Gobierno, y fundador del Partido Liberal. Así que sería razonable aventurar que la linea editorial del diario se mantendría a pesar de la «modernización».

El 19 de julio de 1936, la Generalitat se incauta del diario, exiliándose su director. Los días 20 y 21 el diario no sale, ha sido secuestrado, volviendo a salir a la calle el día 22, ya en poder del gobierno catalán. Se convierte entonces en órgano de expresión de la revolución catalana y permanece secuestrado durante toda la guerra. Al trasladar Negrín el Gobierno de la República a Barcelona en octubre del 37, éste pasa a ser el sujeto de la incautación y el diario entra al servicio de la corriente más filo-soviética de los revolucionarios de izquierdas que habían asumido, de facto, el poder de la fallida II República.

Finalizada la guerra, la familia Godó recupera en control del diario, pero la dictadura que se implanta impone la linea editorial -algo propio, como sabemos, de las dictaduras- y el diario pasa a llamarse «La Vanguardia Española» hasta 1978, año en que recupera su denominación inicial, que se mantiene hasta el día de hoy.

Es realmente curiosa, irónica, cínica, la evolución de los frontispicios del diario: desde su fundación hasta 1988, el diario se presenta como «Diario político y de avisos y noticias. Órgano del partido constitucional de la provincia»; el 1 de enero de 1888, queda en un escueto «Edición de la mañana»; durante la guerra, única etapa en la historia en la que permaneció secuestrado por los gobiernos central y de la Generalitat, luce el pomposo frontispicio «Diario al servicio de la democracia»; terminada la guerra civil de 36, aparece solo la palabra «Española», y vuelven aparecer sus fundadores, y a partir del 16 de agosto de 1978, desaparece la palabra española, para hacer referencia a sus fundadores, y el año de su fundación: 1881.

Parece una broma pesada que el único periodo en su larga historia en que el periódico permaneció incautado, tras ser arrebatado a sus verdaderos propietarios, a sus legítimos editores, se presente como un diario al servicio de la democracia, tal debía ser el concepto de democracia de sus secuestradores.

El diario ABC comienza su andadura el 1 de junio de 1905. Su fundador, D. Torcuato Luca de Tena, había comenzado en 1891 con Blanco y Negro. El éxito del semanal ilustrado le animo a probar fortuna en 1903 con el ABC, también de aparición semanal hasta 1905. Es decir: el periódico ABC nace el 1 de enero de 1903, y el diario ABC el 1 de junio de 1905.

ABC es el tradicional medio monárquico español, y eso ha sido durante su más de un siglo de historia, que no ha sido fácil. Como a La Vanguardia, le toco atravesar el convulso periodo de la segunda república, de tan infausto recuerdo para la libertad de prensa. Al tratarse de una publicación decidida a la defensa de la monarquía, podríamos decir que ABC fue el medio que más sufrió la censura de los republicanos.

El 11 de mayo de 1931, sin que haya pasado un mes desde la anómala proclamación de la segunda república española, tras las elecciones municipales, el diario no sale. Ha sido censurado, en virtud de la «Ley de defensa de la república», y no volverá a aparecer hasta el 4 de junio. Entre el 24 y el 28 de noviembre, el diario vuelve a estar secuestrado por el gobierno, y no sale a la calle.

El tercer encontronazo entre el medio monárquico y la peculiar visión de la libertad de prensa de la hoy idealizada por muchos ingenuos bienpensantes II República, se produce con motivo de «La Sanjurjada», y el diario permanece cerrado entre el 10 de agosto y el 30 de noviembre de 1932.

El siguiente periodo de convulsión para ABC es, obviamente, la Guerra Civil. El 18 de julio de 1936, trae en portada el atentado contra Eduardo de Inglaterra; el 19, un reportaje sobre Coimbra que aparece en páginas interiores. El día 20, el gobierno del frente popular se incauta de los medios no afines: Ya, El Debate, el Siglo Futuro y ABC. Dos días después, UGT toma el edificio de ABC, que volverá a publicarse secuestrado como órgano de difusión de la revolución que se había puesto en marcha el día 25.

La situación del diario en Madrid, expropiado por el sindicato UGT, contrasta con la de la edición Sevillana, ciudad en poder del bando sublevado, donde el diario, evidentemente al servicio de la propaganda de guerra, ha mantenido la estructura y propiedad previas al estallido del conflicto.

El 31 de julio aparece por primera vez el nuevo frontispicio del ABC madrileño: «DIARIO REPUBLICANO DE IZQUIERDAS».

Las ediciones de Madrid y Sevilla se convierten en medios de propaganda de sus respectivos bandos. A medida que avanza la contienda, la iconografía comunista se va imponiendo en la estética propagandística del «Diario Republicanos de Izquierdas», mientras el diario «fundado el 1 de junio de 1903 por Torcuato Luca de Tena» -que es el frontispicio que conserva la edición sevillana- cuenta su versión de la guerra manteniendo la clásica fotografía en portada que podemos seguir viendo hoy en día en los quioscos.

El 15 de junio de 1938, la edición madrileña pasa de ser el «DIARIO REPUBLICANO DE IZQUIERDAS» a «ÓRGANO DE UNIÓN REPUBLICANA». Continua siéndolo hasta el 9 de agosto, día en que sale a la calle como «Diario al servicio de la democracia», explicando en la portada que deja de ser el medio de difusión del partido Unión Republicana para pasar a ser el medio de difusión de todo el Frente Popular.

El secuestro de la edición madrileña de ABC finaliza el 29 de marzo de 1939, volviendo a ser el diario «FUNDADO EN 1905 POR TORCUATO LUCA DE TENA».

Me temo que esta historia resultará interesante a algunos e inaceptable a otros, pero, sea cual sea nuestra ideología, sean cuales sean nuestras fobias y nuestras filias, confío en que estemos de acuerdo en que no puede existir prensa libre cuando el gobierno, y no sus legítimos propietarios, decide qué linea editorial debe tener un determinado medio. La prensa libre es, por definición, esa que no tiene por qué gustar al gobierno de turno. La radicalizada (mucho antes de empezar la guerra) izquierda  de nuestra idealizada II República, no fue capaz de aceptar la disidencia, aunque, como a la Cuba de los Castro, la Venezuela de Maduro o la Alemania comunista, se le llenara la boca -y la cabecera de los periódicos expropiados- de democracia («dime de qué presumes, y te diré de qué careces»).

Os dejo, como siempre, algunos enlaces. En este caso, a las magníficas hemerotecas de ambos diarios, donde podréis comprobar todo lo que os he contado en esta larga historia: una historia de más de un siglo de nuestros dos mejores diarios.

Y que cumplan muchos más contándonos lo que les venga en gana, que ya somos mayorcitos para que nos digan lo que tenemos que leer. Y lo que tenemos que recordar.


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